La Sagrada Familia y los turistas despistados
Cada semana algún turista me pide que lo lleve a la Sagrada Familia. Y oye, ya me la sé de memoria. Pero lo que nunca deja de sorprenderme son las preguntas que me hacen por el camino.
Una vez, una señora me preguntó si Gaudí todavía trabajaba allí. Otro pensaba que la habían terminado por Navidad. Algunos creen que es una catedral antigua, otros que es un decorado de película. Yo, desde el taxi, hago de guía improvisado, explicando que el proyecto empezó hace más de un siglo y sigue en marcha.
También ves de todo al llegar: gente que llora de emoción y otros que sólo quieren la foto para Instagram. Y tú, viéndolos desde el retrovisor, piensas que esta obra inacabada tiene algo que toca a todo el mundo. Incluso a mí, que la veo cada día, todavía me impresiona.