Los adoquines de BCN

25/07/2025

Mucho más que un suelo donde pisar

Conducir por Barcelona significa conocer bien sus calles... y sus baches. Pero si hay algo que nunca falla, son los panots: esos pequeños cuadrados con una flor grabada que solo se encuentran en las aceras de la ciudad.

Para mí, como taxista, no son muy cómodos, porque cuando aparcas cerca, el cliente pisa la acera y te comenta: “¡Mira qué bonito esto del suelo!”. Y sí, son bonitos. Creados a principios del siglo XX, tenían un propósito muy práctico: facilitar el drenaje y uniformizar las aceras. Pero con el tiempo se han convertido en un símbolo.

Hay gente que se los tatúa, marcas que hacen llaveros con su forma y turistas que se hacen selfies con ellos. Una vez llevé a uno que se había comprado media baldosa antigua en un mercado por 40 euros. Yo pensaba: “¡Y en mi casa todavía tengo en la terraza!”

Al final, estos panots son una metáfora de la ciudad: aparentemente sencillos, un poco incómodos, pero con mucha historia debajo.

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